El Apego y el desarrollo cerebral del bebé

Cada beso y cada abrazo ayudan a construir el cerebro de tu bebé…

Pruebas de Resonancia Magnética Funcional han permitido observar que cuando abrazamos a una persona, liberamos oxitocina, endorfinas, serotonina y dopamina.

Estas hormonas disminuyen nuestros niveles de estrés, nos hacen sentir confianza y tranquilidad respecto a la persona que abrazamos y nos brindan sentimientos de bienestar.

Asimismo, se ha demostrado que cuando abrazamos a alguien de nuestro entorno (que vemos cotidianamente) se estrechan los vínculos afectivos y se forma EL APEGO, es decir, el deseo de estar próximos con las personas que son significativas para nosotros.

Es por ello que es muy importante, tener contacto físico positivo: Abrazar, besar, cargar, acurrucar, mecer, acariciar y dar de lactar a nuestros bebés.

Estas actividades, principalmente cuando provienen de la madre y del entorno familiar del bebé, causan una respuesta neuroquímica específica, que lleva a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Durante los primeros 3 años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto, formando las estructuras y conexiones que serán responsables de todo el funcionamiento social, conductual, emocional, y fisiológico, para el resto de la vida.

Es decir que las experiencias de vinculación (sobre todo con la madre) desarrollan un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años de la vida del bebé y provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

Los efectos que este contacto físico positivo tiene sobre nuestros bebés son determinantes en la formación de su autoestima y su estabilidad emocional, así como en su desarrollo, crecimiento y aprendizaje.

Este contacto físico permite la liberación de diversas hormonas, mejorando el sueño, evitando la depresión y la ansiedad infantil, mejorando su estado de ánimo, fortaleciendo el sistema inmunológico, y reforzando el sentido de identidad y autoprotección.

En general, el contacto afectivo, crea en el niño una visión íntegra y respetuosa de su ser y de su cuerpo, y contribuirán a formar una persona emocionalmente sana y feliz.

Además, de todos los beneficios para nuestros bebés, está conexión (abrazos, caricias, besos, lactancia materna, etc.) tienen la misma reacción positiva en nosotros. Por lo tanto, mientras más abracemos a nuestros hijos, más fuerte será nuestro vínculo, nuestros niveles de estrés serán mínimos, dormiremos mejor, etc.

En consecuencia una familia afectiva, será una familia feliz.

 

Imagen con Derechos Reservados. Lactancia Perú

Autor entrada: lactancia1

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